Recuerdo la primera vez que probé tus labios. Jamás había besado a un chico y estaba jodidamente nerviosa porque tenia miedo. Suena estúpido, pero tenía miedo de que no fuera mágico, tenía miedo de que todo saliera realmente mal. Pero algo me retuvo, algo me hizo atreverme a probar tus labios porque si hubiese sido por mí, hubiera volado como una plegaria.
Y ahí estábamos, mirándonos a los ojos con la luz que nos brindaba la luna a través de la ventana. Juro que podía sentir los latidos de tu corazón ir junto al ritmo de los latidos de mi corazón, como si ambos hubiesen esperado por ese momento durante siglos, como si ambos hubieran vivido solo por ese momento. Y cuando finalmente nuestros labios se acariciaron, supe que realmente deseaba estar ahí. Supe que con un simple beso se es capaz hasta de unir a dos almas condenadas a la soledad, supe que con un beso, un corazón resignado ante el amor puede volver a amar.

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