Joder que difícil es
ser humana. Es difícil serlo después de haber caído de picada del cielo al
infierno para luego ser expulsada al mundo humano ¿es esto un castigo? Jamás
volveré a ser la misma, no después de saber cómo son los ángeles y los
demonios. No después de haber conocido al cabrón que me enseño el cielo y el
infierno, ambos lugares a la vez.
Y ahora aquí estoy, en la tierra, en la realidad y no en un
oasis de película. Cabrón, me hiciste olvidarme de la maldita realidad cuando
estaba contigo y ahora no se cómo ser humana, no sé como permitirme tener
sentimientos sin que termine en un mar de nostalgia. No pasa ni un maldito
segundo en los que no estés en mi mente ¡No sé cómo sacarte de mi maldita vida!
Joder solo quiero que te vayas cuando ya te has ido y lo has
hecho sin siquiera mirar hacia atrás. Te fuiste tan de repente, tan velozmente
que mi ser no se dio cuenta de tu partida – o no quiere hacerlo- . No puedo
mirar a la vida con estos ojos cuando ellos ya te han conocido, solo te pueden
ver a ti como si hubieran sido creados para deleitarte. Cada sitio en este
mundo, cada rincón están llenos de ti y aun así no puedo tenerte. Nunca te tuve
y nunca podre hacerlo, lo sé y siempre lo supe solo que me negaba a aceptarlo porque
es más doloroso que una patada en mis ovarios.
Realmente te extraño, te extraño tanto, tanto, tanto que me
duele el alma porque sé que no volverás, porque te fuiste sin decir adiós y esa
es la despedida definitiva más fría y dolorosa de todas. No me alcanzan los
dedos de las manos para contar las veces que me dieron ganas de volver a
hablarte aunque no hubiera tenido una respuesta, pero jamás lo hice o lo hare.
No cuando ya has seguido con tu vida, sería injusto de mi parte interrumpir solo
porque yo aun no logro retomar mi propio camino. Te extraño pero no puedo.
No pasamos muchos momentos juntos y no sabes cuánto me
lamento por eso, supongo que jamás estuvimos destinados a ser. Quizás nunca
debimos intentarlo o quizás nunca debimos de habernos conocido, no sé realmente
cual era o es el propósito de todo.
Ahora todo termino y solo me paso escuchando tus jodidas canciones
porque siento que algo de ti vive en ellas, es como si realmente te tuviera en
esas melodías que siempre deteste. Son lo más cercano que tengo de ti y lo
único que me queda junto con los recuerdos - buenos y malos- pero suelo
recordar solo los buenos, aunque duelan me reconfortan.
Por ahora no creo en la posibilidad de llegar a permitir que
otro chico sea parte de mi vida, al menos por un largo -o eterno- tiempo porque
aun me dueles. Ninguno podrá revivir mi corazón porque lo tienes tú y por esa
razón es que temo un poco a una soledad eterna, porque sé que intentare confiar
mi corazón a otros y probablemente
falle. Supongo que con el tiempo aprenderé a continuar, hasta quizás logre
superar todo esto y vuelva a intentar amar otra vez. Por ahora estoy ocupada
olvidándote y probablemente este sea mi adiós, pero ya no puedo decirte un “te
amo” porque no lo siento como antes. No sé qué es lo que paso porque pensé que
jamás te dejaría de amar pero ya no siento mariposas en el estomago, ya no
siento fuegos artificiales en el cielo cuando pienso en ti. Ahora se trata de
un vacio, un hueco, un cráter en mi corazón y no sé qué es lo peor, el no
sentir nada o el no querer sentir nada.

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